Hay gente que escribe volada, y escribe muy bonito. Yo ahora estoy high, pero siento que estoy escribiendo como la callampa, no sé, mi subconsciente se burla de mi en este momento. No importa, me gusta escribir y lo haré de todas maneras. uy
¿Dónde estoy? ¿Cómo estoy?
Ni idea
Estoy tan pegao' en el presente, no me importa nada.
Se supone que estoy en Valparaíso ahora. Estoy con mis minos, llegaron unos seis amigos de ellos, a dos de ellos, una pareja de weones muy tela que les tengo arto cariño porque realizamos un proyecto en conjunto el año pasado, además son una pareja super guay. Otro par, esta vez hetero, que no conocía, muy hippies y lanas, son cantantes y recorren muchas ciudades, me cayeron bien. Los otros dos eran amigos, una gringa californiana que apenas parece hablar español y su amigo, amigo de mis locos. Un cola bastante estereotipado, con plata, con el que mantenía poco contacto visual y una que otra risa de sus tallas, no me cayó mal.
Todo iba bien, o relativamente normal, hasta que la malicia llegó a mis manos. Hace no mucho que fumé, desde hace unas semanas cuando llegó a verme un amigo desde Quilpué, el fuma mucho mas de lo que yo alguna vez en mi vida llegue a fumar cotidianamente, así que tampoco fue un gran viaje. De un momento para otro sentía que una neurosis se acercaba. Recuerdo que comencé a temblar, me comí una mandarina, partir los trozos de las cáscaras por la mitad y luego por la mitad otra vez... me ayudó a calmarme un poco.
Esta vez no sentí odio, no sentí pena, sentí sumisión.
Me asusté, me dio miedo sentirme así, tan indiferente, miedo de pasar por el mismo mal viaje por el que pasaba los años anteriores. Después de haber prometido cambiar, me di cuenta que hay que cosas que nunca podemos cambiar. O que nos cuestan la vida.
¿Qué pasó?
Todos salieron a caminar, uno de mis minos se quedó. Yo también me negué a salir a razón de un dolor estomacal.
Me senté en el sillón, dibujando bocetos random. El se acercó y comenzó a regalonearme. Yo lo miraba con miedo y sinrazón.
Me sentí atrapado en una espiral, una historia pendular, pero agradable. De todas maneras mi cuerpo, mi alma y mi mente ya no aguantan más y ahora, por lo general, se dejan caer en los momentos sin intentar transgredirlos.
Naturalmente culiamos, fue fenomenal.
Pero fue una cacha de las que te quedas pensando. Nos vestimos rápidamente por si llegaban los demás. Yo me quedé en interiores y me puse a redactar esta webá.
Siento que aunque haya debilitado ciertos sentimientos negativos, ya no me urge, no me interesa mucho. Que la gente haga lo que quiera, que diga lo que quiera. Igual amo, ya no me cabe el miedo y el rencor en mis órganos. Ya no sueño nada con respecto al amor, ya no espero nada de nadie, sólo intentar sobrevivir, aunque sin identidad y sin historia propia, pero sin ser abandonado, de alguna manera.
Buenas noches.

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