domingo, 16 de febrero de 2014

Carta a membrana motor

Esta carta se ha comenzado a redactar sin propósitos de aforismos ni provocaciones al subconsciente de nadie. Un proceso egoísta, narcisista, lo reconozco. Pero necesario, porque ahora siempre es egoísta cuando se intenta imponer la inquietud o la necesidad que nace de un imaginario -virtualizado, según algunos- y que el juicio lo denigra en un tema indiscutible y fuera de debate, o bien, poco importan los residuos del pensamiento de un niño, poco importan las inquietudes mal impuestas que no estén ligadas a un tema de utilidad e interés más universal. He aquí la agresividad del discurso adulto actual, la empatía llega hasta donde la satisfacción nace. Vivimos en un mundo de guerras; las guerras imponen las vanguardias, las guerras imponen el uso colosal de nuevas tecnologías, las guerras cambian naciones. Los humanos que intentamos habitar este planeta estamos en una constante construcción y destrucción de nuestras comprensiones, sin escapar de nuestras necesidades -que más que reconstruirse, parecen pervertirse-. Cada destrucción y construcción de nuestro medio nos desnuda, padecemos expuestos al medio y los vestigios de nuestra propia naturaleza. Cada capa de agua hirviendo nos debilita, así como también nuestras reconstrucciones, y cada capa se hace mas débil, por ser a la vez mas dura. ¿Buscará el ser humano la divinidad rechazando su naturaleza humana? quieren ser eternos, más lo terrenal es tan frágil como la paciencia. Cada vez nos cuesta mas desnudarnos y asumir nuestro rol frente a las cosas. Y es porque todo es violento, se acaba la concepción de lo que es el medio y el humano, sobre-politización de las cosas, y frente a tal -y grave- problema, no nos queda mas que reír o gritar.

martes, 10 de abril de 2012

Primavera de cristal - Cap I

En esta ocación les contaré una historia... No es cualquier historia, ni mucho menos otra historia de amor y desamor. El fin de ésta esta en las manos del lector... Si tomarla como otra simple ficción literaria o nada mas que digerirla como una fábula ordinaria raíz de la imaginación de un adolescente en busca de la verdad y los infinitos porqués de la vida...
Caminando por las inclinadas calles de Valparaíso espectaba el juego y perfecto encaje de la gente con el lugar, era ya el 14 de Febrero y frente a los conmovedores cuadros de amor y desamor que ocurrian, encendieron en mi la idea de escribir esta narración creando una ficción basada en la situacion. No para dar cuenta del falso e idealizado 14 de febrero, sino mas allá... en fin, con la espera de expresar lo mejor posible el cuento, que se disfrute este fragmento del cual tuve el placer de escribir.


Sentado en un escalón en aquella escalera de la pileta ubicada en la plaza Coronel Pedro Osorio, aquel chico acostumbraba arrellenarse junto a los alrededores y las humanizaciones sumidas en concreto que se encontraban en medio de esta construcción escupe-agua ubicada en el núcleo de esta hermosa plaza, lugar que de pequeño acostumbraba a visitar. Aunque el tiempo se llevo consigo la grandiosidad y popularidad que antes poseía, Helder no cedía a visitar aquella guarida, la cual fue y sigue siendo testigo, ojos y memoria del crecimiento y madurez de sus ya 22 años.
Ahí… sosegado, pensativo… con su malboro en mano… prestando atención a las cenizas de gente que aún se tomaban el tiempo de visitar el lugar
-pueden parecer suficientes pero antes eran muchas muchas más-. Pensaba Helder… en tono de resentimiento y desilusión…
Al Oeste la niña con su globo rojo atado en mano disfrutaba una paleta de caramelo de contrastes azulados y rojizos mientras observaba las palomas ser alimentadas al otro lado de la plaza… acompañada de su abuelo deambulaban en la zona con gran conmoción, parecían turistas o inmigrantes que conocían el país por primera vez y que saboreaban hasta el más mínimo detalle de las flores, los pájaros, los aromas y el clima de verano.
–Esas paletas deben estar llenas de químicos, de seguro se enfermará… debería traer una manzana en la mano, para bajar el índice de obesidad infantil, nomas digo…-.El globo reflejaba la hermosura de las palmeras del lugar alimentadas por el sol de medio día.
Al Este la señora de tercera edad dando de comer a las palomas como si fueran las mascotas que siempre quiso cuidar en su vivienda pero no pudo hacerlo por miedo u opresión, más, no importaba, la anciana gozaba lanzando los pedazos de pan que le restaban, contemplando las palomas devorar cada gramo con centellante emoción y felicidad sin igual… -tanta dicha condensada en un gesto tan pequeño…
-por lo menos vivirá feliz lo que le queda de vida y las palomas podrán picotear los restos de su mortal cuerpo… para devolver el favor digo yo...
-Al norte se divisaba en una especie de canto angelical desenfrenado… dos perros, corriendo y jugueteando por aquí y por allá, eran perros hermosos, dignos de ser apreciados por los ojos y gustos más exquisitos, pelaje perfecto que parecía mimetizarse con el mismísimo sol, y aquella libertad, que todos envidiaban, sin manías, sin pesadumbres ni insomnios que te ataquen, correr en bolas por donde se te dé la gana, sin pudor, estando en tu derecho, claro… el jovial jugueteo de aquellos animalejos saco más de una sonrisa a mas de una persona con aquella especie de júbilo contagioso, tal como la risa de un bebé, el carisma de un payaso, o cualquier cosa similar…
¡Que espectáculo era el de aquel día en la plazuela! qué gran manera de empezar esta jornada, es como de esos días que fueron hechos para ti, en los que sabes que comienza y termina en unísono perfecto y que trae consigo un ansia inexplicable de lo bueno que pueda suceder, terminando en un azucarado sabor que llena tu alma al mirar el techo acostado al anochecer y susurrar un “gracias” a la vida por aquel día, para terminar en el mejor de los sueños…
Pero Helder tenía consciencia de que todo este espectáculo solo era un pequeño placer y momentánea felicidad, que todas las hermosuras y colores del mundo eran distantes a su vida, emoción similar a cuando masticas un chicle: pagas un real por un buen chicle, lo introduces a la boca, lo masticas exprimiendo hasta su más mínimo sabor, la descolorada e insípida goma es tirada, olvidada , desterrada del cuerpo humano y sepultada en un lugar al cual su dueño no volverá jamás, no esperará a nadie, ni se hará ilusiones ya que las tormentosas industrias ya habrán fabricado una cantidad incalculable de replicas iguales o mejores que él.
Helder se levanta cada mañana a las 7:30, prepará su café, lo sirve a menudo en tazas rojas, según tal, beber el café en tazas de color rojizo le da otro sabor al brebaje. Se coloca los trapos que tenga al alcanze, de preferencia poleras mutiladas y jeans con más de un desgarre producto de su intenso desgaste. El desayuno es preparado la mayoría de las veces por su tía adoptiva Isabela. Perfumado, acicalado y listo para empezar la jornada. Y se larga a trabajar a la tienda, ganando lo justo y necesario para poder vivir relativamente bien pese a las muchas horas de trabajo.
Disfrutando a su paso las pequeñas y bellas cosas de la vida, aquellos detalles que la gente descuida, minimalista, aunque no muy optimista, Helder es de aquellas personas que pierden la fé después de macabras y largas condenas luchando por aquellas cosas que de las que poco valora en el mundo, tienen el valor total en su vida y que posterior a las dolientes derrotas y tragedias, nunca vuelve a recobrar la esperanza…
Sonaba el reloj de cuero de Helder, informando que la hora de regresar a laborear se acercaba… terminó el último malboro que se estaba fumando y tomando posición y terreno por las calles de pelotas este joven partió rumbo a la tienda … dejando atrás, a merced y cuidado al resto de los habitantes a su más fiel compañera hasta ahora… La plaza Coronel Pedro Osorio.

martes, 20 de marzo de 2012

vehemencia en tus huellas

No entiendo lo que siento, como buen adolescente,
Te pienso y te siento, en cada rincón, te veo
A la espera de que seas tú, buscando tenerme presente
Me acerco, vacío y solitario a mi ventana,
En cada rincón, te veo, iluso
Nadie logra robar mis encantos
Nadie logra encender mis deseos
Solo la más pura chispa de la luna
Tus caricias y tu dulzura
El cigarro se consume
En humaredas, rastreando tú perfume
Algunos le llaman amor, no queda que decir
Pues el cielo y la tierra siempre supieron
Lo que los astros suelen predecir

Ya nada importa
He perdido toda fe
Y esa es mi mayor fortaleza
Ahora soy como una roca
Excepto ante el olor del café
Me recuerda tu delicadeza
Que con tus besos hacías poesía
Y con tu pasión hacías arte
Por eso admiro tu grandeza
Grandeza de un amante, porque amó como ninguno

jueves, 23 de febrero de 2012

De vuelta del trabajo

con la salida del sol, su corazón se compadece
no han pasado mas de diez horas, y ya le ha extrañado

No correspondido

Se azota se juzga y se consume,
Para ella, otro día de felicidad inicia

domingo, 12 de febrero de 2012

Noches de desvelo - Ansiosa razón

Los ronquidos y sonidos que parecen nunca acabar entre la panorámica, invisible y confusa, ya parecen volverse canción... Afirmo que hoy se me paso de porción el alimento, así también el humo, pero aun no consigo encontrar el porque de mis múltiples desvelos, que ha acabado de raíz con aquel descanso... pacífico y pleno que tanto extraño. Hace unos días pensaba que era este tipo de alergia o gripe... pero ahora, recuperado y vigoroso sigo sin darle explicación... Llegue a pensar un sin fin de ficciones, vampiros, zombies, hombres lobo, etc. Banalidades que siguen gastando el tiempo y ocupando espacios en mi mente, al limite de un colapso inconsciente.


Por lo menos el mar esta de mi lado, a mi izquierda para ser preciso... no lo puedo ver, pero lo escucho y lo siento tan claro como el olor del café brasileño en la mañana o el hedor de las caramelizadas cabritas del cinema...
Silencios, mudos y esporádicos que toman control de espacios mentales, como si fueran check points o avisos para detenerse a dormir, o intentarlo por último. Oportunidades que se esfuman junto con mi concentración y de las que termino priorizando otras actividades en internet, como escribir esta narración, leer otras o un múltiple de opciones que los jóvenes como yo hoy en día tienen el privilegio de hacer a estas horas de la noche... cayendo en una de mis mas olvidadas y típicas rutinas de la noche y bautizando otras nuevas, mezclándolas, y creando una especie de hobbies nocturnos, personales e íntimos en su esencia, admirados y disfrutados por este joven que ahora se despide para poder reanudar sus tareas. Producto del dinamismo de un hombre que engaño al sueño con el mas pulgón de los amantes... "La Ansiosa razón"

sábado, 28 de enero de 2012

Noches de desvelo - El reloj de las 3

El reloj no apuntaba las 3 y así como millones de espermios buscan la fecundación, un sin fin de imágenes, temor e inquietudes eran alimentadas con súbito negativismo y esporádico positivismo, así como el aceite y el agua, me arrastraban en la búsqueda de respuestas y consuelos.
¿Cuánto gentío ha de haber malogrado en su propósito en este cosmos?... me lleva a pensar y objetar cual es mi huella, el legado que debo entregar, el destino que debo respaldar, que ojos debo abrir y porque voces debo despertar. No me inquieta saber a dónde voy ni mi origen (pensar que hace un corto tiempo averigüé la verdad).
El reloj aún sigue sin marcar las 3 y yo aquí tirado semidesnudo sobre las sábanas, empapadas con tierra y mugre producto del trabajo manual ejercido por el maestro a tempranas horas de la mañana. Sumido en el placer del confort de mi colchón, cierro los ojos en busca de un punto, un punto en mi mente, en mi olvidado ser que permanecía tranquilo, y que más aún... lograba arribar el sueño, aquel sueño que todo hombre desea recobrar.
1/4 de vuelta en pose digna de revista, contemplo el techo de mi habitación, leyendo aquella frase que suelo omitir... "don't stop dreaming".
Un ansia de destrozar el techo se apodera de mis venas.
El reloj sigue sin marcar las 3, sólo falta un minuto. A la deriva de una planicie emocional inverosímil detengo el pensamiento, el desgano comienza a gobernar en mi, mi paciencia comienza a rebalsarse y antes de ese "bip" tan cliché y entonado le doy fin a la cuerda del aparato. Quedando olvidado en un rincón, junto con aquellas cosas... aquellas cosas que se deben olvidar y que fueron protagonistas de múltiples procesos mentales, ladronas de tu tiempo y esperanza...
El reloj que nunca pudo marcar las 3 quedará entonces ahí... A la espera de ser activado por alguien más... por alguien que quiera lograr ejercer filosofías tan banales y ejecutar redacciones tan absurdas y sarcásticas, como la que les acabo de escribir...